Ayer se cumplió el quinto aniversario de
nuestras concentraciones semanales ante el Ministerio de Asuntos Exteriores de
España para pedir al ministro que actúe en defensa de los presos políticos
saharauis en cárceles de Marruecos. Acudieron amigos de la causa saharaui, y
leímos el comunicado a continuación.
Movimiento
por los Presos Políticos Saharauis en cárceles marroquíes, Madrid,
2 de marzo de 2026
Manifiesto
En el
quinto aniversario de las concentraciones por la libertad de los presos
políticos saharauis ante la sede del Ministerio español de Asuntos Exteriores,
Unión Europea y Cooperación (Plaza de la Provincia, Madrid)
Se
cumplen ahora cinco años desde que los integrantes del Movimiento por los
Presos Políticos Saharauis (MPPS) en cárceles marroquíes, y cuantas personas
solidarias lo desean, nos concentramos aquí, en la Plaza de la Provincia, en
Madrid, ante la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, todos los lunes,
para exigir que el Gobierno de España reclame la puesta en libertad de los
presos políticos saharauis.
DENUNCIAMOS,
ante las autoridades españolas y ante el mundo entero, la incalificable
injusticia cruelmente perpetrada contra esos presos políticos y, a través de lo
que ellos representan, contra todo el Pueblo Saharaui desde hace 50 años. Son
encarcelados por el mero hecho de reclamar la libertad de su pueblo y el
ejercicio de su legítimo derecho a la autodeterminación, proclamado por la Resolución
1514 (XV) de las Naciones Unidas.
Son
sometidos a toda clase de vejaciones y torturas para arrancarles confesiones
inculpatorias, procesarlos en juicios-farsa, y condenarlos a largas penas de
prisión, a una muerte lenta, en territorio marroquí, a más de 1.000 Km de sus
familias, sometidos a aislamiento y a constantes malos tratos y castigos, en
unas condiciones carcelarias inhumanas, fuente de toda clase de dolencias y
enfermedades, cuyo tratamiento médico las autoridades carcelarias marroquíes se
niegan a permitir, siendo también arbitrariamente privados de comunicación
telefónica, de facilidades para estudiar, de visitas de familiares,
absolutamente desprotegidos por la prohibición de abogados y observadores,
etcétera, etcétera, etcétera.
Su
única herramienta para denunciar esa situación e intentar hacerla visible al
mundo es la huelga de hambre, unas huelgas terribles que deterioran aún más, y
peligrosamente, la propia salud de los presos, produciéndoles a veces
enfermedades irreversibles que les acercan más rápidamente a la muerte. A
veces, las autoridades carcelarias consiguen romper esas huelgas con engaños y
promesas que luego no cumplirán.
Los Procedimientos
Especiales de Naciones Unidas responden siempre positivamente a las
denuncias de tortura y de detención arbitraria de estos presos. Piden su
liberación y la debida reparación por el sufrimiento y los perjuicios causados.
Pero Marruecos ignora sistemáticamente los dictámenes de esas instancias de
Naciones Unidas.
Conocemos
la existencia de los actuales 31 presos políticos saharauis. 19 de ellos
pertenecen al numeroso “Grupo de Gdeim Izik” -el inmenso campamento de protesta
que se mantuvo en pie durante un mes frente a Marruecos-, que acumula 8 cadenas
perpetuas, de las 9 impuestas por Marruecos a los saharauis. Pero hay más de
31. Muchos no reclaman, no denuncian, no quieren que se hable de ellos por
temor a las represalias, contra ellos mismos y también contra sus familiares,
miserablemente. Y por eso, cumplen silenciosamente sus condenas. Hay que
recordar, en este contexto de brutalidad, a la última víctima mortal en
cautiverio, Omar Bahia Abdelmajid, que fue detenido un domingo de noviembre de
2024 en una manifestación y el miércoles acabó muerto en comisaría. Los datos
de la autopsia no fueron revelados, haciendo gala, una vez más, del
oscurantismo y de la impunidad propios del ocupante marroquí.
La
posición del Gobierno español en relación con diversas causas es errática: a
veces, es crítica con el genocidio israelí del Pueblo Palestino, pero en
realidad es cómplice de Israel en muchísimos casos. En cambio, no ofrece duda
alguna en el caso del Pueblo Saharaui: nuestro Gobierno es inequívocamente
aliado de Marruecos en la ocupación del Sáhara Occidental y, por consiguiente,
cómplice de los desmanes marroquíes. Y muestra una clamorosa pasividad ante el
maltrato y la terrible situación de los presos políticos saharauis
España
-el Gobierno español- se pliega ante Marruecos. Como cuando entregó
forzosamente a Marruecos a Hussein Bachir Amadour, miembro del grupo “Compañeros
de El Uali”, que estaba solicitando asilo político en España porque ya
había 15 miembros de su grupo en la cárcel, y que ahora cumple 12 años de
prisión en Marruecos. O como cuando no emite ni una triste nota de queja frente
a las numerosas expulsiones de observadores, a los cuales Marruecos no permite
acceder a los territorios ocupados. O como viene haciendo desde 2012, siendo el
primero en apoyar a Marruecos frente a las denuncias del Frente Polisario por
los ilegales Acuerdos UE-Marruecos que expolian los recursos naturales de los
territorios saharauis ocupados. O como cuando el presidente del Gobierno, Pedro
Sánchez Castejón, apoyó en 2022, y mantiene hoy en día, la tesis de la presunta
autonomía para el Sáhara Occidental, que, de hecho, supondría una anexión.
La
ocupación de un territorio, en general, y de la mayor parte del territorio
saharaui, en particular, genera mucho sufrimiento y toda clase de injusticias.
Es la negación del ser humano como tal y conlleva las peores vulneraciones de
derechos. Los habitantes originarios -los saharauis- son un estorbo para que el
ocupante marroquí pueda ocupar el espacio y saquear a placer los recursos
naturales ajenos. Por eso, los territorios ocupados del Sáhara Occidental son
una cárcel a cielo abierto, sin derechos; y los saharauis, víctimas de los mayores
atropellos.
Ante
los ataques criminales que actualmente se están perpetrando en el mundo, la
ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos es el contexto que más implica -y
que más debiera involucrar- a España, porque España fue durante casi un siglo
la metrópoli colonial, y actualmente sigue siendo la potencia administradora del
Sahara Occidental. España no descolonizó, sino que eludió vergonzosamente
cumplir sus obligaciones internacionales, y vendió ilegalmente a la población
saharaui que debía proteger. Y su responsabilidad de velar por los saharauis
-incluidos los presos políticos- no se extinguirá en tanto no se lleve a cabo
el referéndum de autodeterminación y los saharauis puedan elegir libremente su
futuro.
Pero el
ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, elude el problema, un
problema, éste, que le incumbe antes que cualquier otro. No busca soluciones.
Desoye el clamor del Pueblo Saharaui. No mueve un solo dedo para atender las
reclamaciones que venimos dirigiéndole todos los lunes a las puertas de su Ministerio,
en la madrileña Plaza de la Provincia. No utiliza el poder y las herramientas
de la diplomacia para liberar a estos presos ni para suavizar sus injustas
condiciones de cautiverio. Sí lo hace, en cambio, en el caso de otros países
con los que no tiene las responsabilidades y obligaciones que le incumben como
potencia legalmente administradora del Sáhara Occidental.
Por
eso, seguiremos aquí todos los lunes y todo el tiempo que haga falta,
denunciando a Marruecos y al Gobierno español, y EXIGIENDO LA LIBERACIÓN DE
TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS.
Necesitamos
vuestro apoyo y vuestras ideas e iniciativas, como también una difusión
permanente para romper la barrera de silencio y de impunidad.
El
Pueblo Saharaui, y en particular los Presos Políticos y sus familias, os
necesitan y os lo agradecen infinitamente.
¡VIVA
LA LUCHA DEL PUEBLO SAHARAUI!
¡VIVA
EL SAHARA LIBRE!
¡VIVAN
LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUIS!