samedi 13 décembre 2025

Sáhara Occidental: cómo Washington y Abu Dabi financian la economía de una ocupación ilegal

 Solidarité Maroc, 13-12-2025

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se disponen a lanzar una ofensiva económica de gran envergadura en el Sáhara Occidental, territorio clasificado por las Naciones Unidas como territorio no autónomo y ocupado en gran parte por Marruecos desde 1975. Al apoyarse en los USA, a través de mecanismos financieros públicos y empresas privadas, Abu Dabi contribuye a institucionalizar una explotación económica ilegal, en violación directa del derecho internacional.


En el centro de esta estrategia se encuentra una alianza en proceso de estructuración entre fondos soberanos emiratíes, empresas usamericanas y la US International Development Finance Corporation (DFC), agencia pública usamericana de financiación del desarrollo creada en 2019. La DFC suele intervenir en contextos considerados demasiado arriesgados por el sector privado. Su implicación en el Sáhara Occidental busca precisamente neutralizar el riesgo jurídico ligado a la ocupación del territorio.

Una economía construida contra el derecho internacional

El Sáhara Occidental es reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un territorio cuyo proceso de descolonización nunca se ha completado. En ausencia de un referéndum de autodeterminación, Marruecos no dispone de ninguna soberanía reconocida sobre el territorio.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció ya en 1975 la inexistencia de vínculos de soberanía entre el territorio y Marruecos. Desde entonces, la jurisprudencia de la ONU y de la Unión Europea es constante: toda explotación de recursos naturales en un territorio no autónomo es ilegal sin el consentimiento libre y explícito del pueblo concernido, en este caso el pueblo saharaui.

Sin embargo, los proyectos actualmente negociados:

  • se llevan a cabo sin consultar al pueblo saharaui,
  • excluyen totalmente al Frente Polisario, reconocido por la ONU como representante legítimo del pueblo saharaui,
  • se basan exclusivamente en instituciones marroquíes impuestas en el territorio ocupado.

Emiratos Árabes Unidos: inversores y actores políticos

Los principales actores emiratíes previstos son dos grandes fondos soberanos: ADQ (Abu Dhabi Developmental Holding Company), holding público que controla activos estratégicos de los Emiratos, y ADIA (Abu Dhabi Investment Authority), uno de los mayores fondos soberanos del mundo, presidido por Tahnoun bin Zayed Al Nahyan, hermano del presidente emiratí Mohamed bin Zayed Al Nahyan (MbZ).

Ambos están ya fuertemente implantados en Marruecos y buscan ampliar sus inversiones, en particular en energías renovables, presentadas como “sostenibles” y políticamente aceptables.

Las energías renovables como pantalla jurídica

Las discusiones se centran principalmente en la creación de parques eólicos en el Sáhara Occidental, bajo el liderazgo de grandes empresas emiratíes del sector: Masdar, Amea Power y Taqa (Abu Dhabi National Energy Company), gigante público de la energía recientemente asociado al grupo marroquí Nareva, controlado por el holding real Al Mada.

La elección de las energías renovables no es neutra. Permite ocultar una explotación ilegal tras un discurso ambiental, cuando el derecho internacional no distingue entre recursos fósiles y renovables: toda explotación sin consentimiento es ilícita.

Instituciones locales: una fachada de legitimidad

Las negociaciones se llevan a cabo con el Centro Regional de Inversión (CRI) de Dakhla-Oued Edahab, una estructura administrativa marroquí encargada de promover la inversión en la región. Su director, Ahmed Kathir, actúa como relevo local de una política decidida en Rabat.

Estas instituciones no gozan de ninguna legitimidad internacional. Sirven para fabricar una apariencia de gobernanza local destinada a eludir la exigencia fundamental de consultar al pueblo saharaui.

El papel central de los USA

Los USA desempeñan un papel decisivo en esta dinámica. La DFC ha anunciado una financiación de hasta 5.000 millones de dólares para apoyar la implantación de empresas usamericanas en Dakhla.

Paralelamente, Washington prepara la apertura de un consulado en Dakhla, tras el envío de una delegación diplomática. Esta decisión prolonga el reconocimiento unilateral, en 2020, de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por la administración Trump: un reconocimiento sin valor jurídico internacional, pero de gran impacto político.

Una estrategia del hecho consumado

A través de esta convergencia entre Rabat, Abu Dabi y Washington, se está configurando una economía del hecho consumado cuyo objetivo es claro: hacer irreversible la ocupación del Sáhara Occidental mediante la inversión, las infraestructuras y la integración económica.

Esta estrategia busca vaciar de contenido el proceso de la ONU, marginar el derecho internacional y transformar una ocupación militar en una realidad económica normalizada.

Una responsabilidad jurídica y política compartida

Al implicarse en estos proyectos, los Emiratos Árabes Unidos y los USA se exponen a una responsabilidad jurídica indirecta al participar en la explotación de un territorio ocupado. Las empresas implicadas también podrían enfrentarse a futuros litigios, como ya ha ocurrido con varios grupos europeos ante los tribunales de la Unión Europea.

Lejos de ser un simple dossier económico, el Sáhara Occidental sigue siendo uno de los últimos casos de descolonización inacabada, donde la inversión internacional sirve ahora para eludir, en lugar de hacer respetar, el derecho de los pueblos a la autodeterminación.

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