Solidarité Maroc, 6-1-2026
Desde hace varios meses, los derrumbes de edificios se multiplican en Marruecos, causando decenas de muertes y revelando la magnitud de un problema estructural conocido desde hace tiempo, pero insuficientemente abordado: el de las edificaciones en riesgo de ruina.
La tragedia ocurrida en Fez en diciembre de 2025, la más mortífera en más de una década (22 muertos), devolvió brutalmente esta cuestión al centro del debate público. Y la serie negra continúa.
5 de enero – Rabat (barrio de Akkari)
Cronología reciente
El derrumbe de Akkari resulta especialmente revelador porque se produce en la capital administrativa, afecta a un edificio ya identificado como peligroso, ilustra la persistente brecha entre el censo oficial y la acción concreta, y demuestra que incluso las ciudades dotadas de dispositivos institucionales avanzados no logran prevenir eficazmente el riesgo.
Cifras que confirman una crisis nacional
Según los datos facilitados por las
autoridades marroquíes:
- Entre
38.000 y 49.000 edificios están oficialmente clasificados como
amenazados de ruina a escala nacional.
- Decenas
de miles de hogares siguen viviendo en estas estructuras.
- Las
ciudades más afectadas son Fez, Casablanca, Marrakech, Rabat-Salé y
Tánger, especialmente en las medinas y barrios antiguos.
Pese a que estas cifras se conocen desde hace tiempo, los derrumbes continúan produciéndose, a menudo en edificios ya señalados como peligrosos.
Lo que revelan los dramas: una responsabilidad institucional difusa
1. Un Estado informado, pero lento
en actuar
2. Evacuaciones y realojos
insuficientes
- la
falta de soluciones de realojo,
- el
temor a tensiones sociales,
- la
ausencia de mecanismos coercitivos que impongan la evacuación garantizando
al mismo tiempo alternativas dignas.
3. Un control urbanístico
deficiente
Las investigaciones revelan de
forma recurrente:
- ampliaciones ilegales,
- plantas añadidas sin autorización,
- materiales de mala calidad,
- un
seguimiento técnico casi inexistente tras la concesión de permisos.
La cadena de responsabilidades
—municipios, agencias urbanas, servicios técnicos— sigue siendo opaca y
raramente sancionada.
4. Transparencia limitada
- la
información de los habitantes,
- el control ciudadano,
- la
presión pública sobre las autoridades competentes.
Más allá de los accidentes, una cuestión de justicia social
Los derrumbes de edificios afectan
casi exclusivamente a:
- barrios populares,
- habitantes de bajos ingresos,
- familias sin capacidad de realojo autónomo.
Una prevención aún insuficiente
Tras cada tragedia, las autoridades
anuncian:
- auditorías,
- investigaciones,
- refuerzos de los controles.
Pero las mismas causas producen los
mismos efectos, ante la falta de una política más radical:
- aceleración
masiva de las rehabilitaciones,
- realojo prioritario y digno,
- sanciones
efectivas contra los responsables administrativos y privados,
- publicación de un registro público de los edificios peligrosos.
Conclusión
Los derrumbes de edificios en
Marruecos no son ni accidentes aislados ni simples fatalidades. Son el síntoma
de un fracaso prolongado de las políticas urbanas, en el que la seguridad del
parque inmobiliario y la protección de las poblaciones más vulnerables siguen
subordinadas a lógicas de coste, lentitud administrativa y ausencia de
rendición de cuentas.





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