mardi 6 janvier 2026

Derrumbes de edificios en Marruecos: la serie negra continúa
Una crisis estructural

Solidarité Maroc, 6-1-2026

Desde hace varios meses, los derrumbes de edificios se multiplican en Marruecos, causando decenas de muertes y revelando la magnitud de un problema estructural conocido desde hace tiempo, pero insuficientemente abordado: el de las edificaciones en riesgo de ruina.

La tragedia ocurrida en Fez en diciembre de 2025, la más mortífera en más de una década (22 muertos), devolvió brutalmente esta cuestión al centro del debate público. Y la serie negra continúa.

5 de enero – Rabat (barrio de Akkari)

Un edificio antiguo se derrumba parcialmente en el barrio popular de Akkari, en Rabat. El siniestro causa dos muertos y varios heridos graves, y provoca la evacuación de varias familias de los inmuebles colindantes, ante el temor de un derrumbe en cadena.
Según las autoridades locales, el edificio figuraba entre los inmuebles oficialmente catalogados como amenazados de ruina en la capital. Se ha abierto una investigación, mientras que los habitantes denuncian la ausencia de medidas preventivas, pese a que desde hace años se habían señalado signos visibles de degradación.
Este derrumbe, ocurrido pocas semanas después del drama de Fez, confirma que Rabat no está exenta de la crisis del parque inmobiliario antiguo, a menudo percibida erróneamente como limitada a determinadas ciudades.


Cronología reciente

Febrero de 2024 – Fez (medina)
Derrumbe de un edificio antiguo. 5 muertos.

Mayo de 2025 – Fez
Derrumbe de un edificio clasificado como peligroso y sujeto a orden de evacuación. Una decena de muertos.

Octubre de 2025 – Casablanca (antigua medina)
Derrumbe parcial. 2 muertos y varios heridos.

Diciembre de 2025 – Fez (barrio Al-Moustakbal)
Derrumbe de dos edificios residenciales. 22 muertos y 16 heridos.

5 de enero – Rabat (barrio de Akkari)
Derrumbe parcial de un edificio antiguo. Heridos y evacuaciones, inmueble previamente catalogado como amenazado de ruina.

Enero de 2026 – Marrakech
Derrumbe de un edificio en construcción. Sin víctimas, evacuación preventiva.

El derrumbe de Akkari resulta especialmente revelador porque se produce en la capital administrativa, afecta a un edificio ya identificado como peligroso, ilustra la persistente brecha entre el censo oficial y la acción concreta, y demuestra que incluso las ciudades dotadas de dispositivos institucionales avanzados no logran prevenir eficazmente el riesgo.

Cifras que confirman una crisis nacional

Según los datos facilitados por las autoridades marroquíes:

  • Entre 38.000 y 49.000 edificios están oficialmente clasificados como amenazados de ruina a escala nacional.
  • Decenas de miles de hogares siguen viviendo en estas estructuras.
  • Las ciudades más afectadas son Fez, Casablanca, Marrakech, Rabat-Salé y Tánger, especialmente en las medinas y barrios antiguos.

Pese a que estas cifras se conocen desde hace tiempo, los derrumbes continúan produciéndose, a menudo en edificios ya señalados como peligrosos.

Lo que revelan los dramas: una responsabilidad institucional difusa

1. Un Estado informado, pero lento en actuar

El problema de los edificios en riesgo de ruina es reconocido oficialmente desde hace años. Existen censos, operan comisiones provinciales y se han constituido bases de datos.
Sin embargo, el paso del diagnóstico a la acción sigue siendo lento, fragmentado y desigual según las ciudades.

2. Evacuaciones y realojos insuficientes

En varios casos, los edificios derrumbados eran conocidos por las autoridades locales.
La permanencia de familias en estos inmuebles se explica por:

  • la falta de soluciones de realojo,
  • el temor a tensiones sociales,
  • la ausencia de mecanismos coercitivos que impongan la evacuación garantizando al mismo tiempo alternativas dignas.

3. Un control urbanístico deficiente

Las investigaciones revelan de forma recurrente:

  • ampliaciones ilegales,
  • plantas añadidas sin autorización,
  • materiales de mala calidad,
  • un seguimiento técnico casi inexistente tras la concesión de permisos.

La cadena de responsabilidades —municipios, agencias urbanas, servicios técnicos— sigue siendo opaca y raramente sancionada.

4. Transparencia limitada

No existe ningún mapa público, detallado y accesible, de los edificios en riesgo.
Esta carencia impide:

  • la información de los habitantes,
  • el control ciudadano,
  • la presión pública sobre las autoridades competentes.

Más allá de los accidentes, una cuestión de justicia social

Los derrumbes de edificios afectan casi exclusivamente a:

  • barrios populares,
  • habitantes de bajos ingresos,
  • familias sin capacidad de realojo autónomo.

Se trata menos de “catástrofes imprevisibles” que de desastres sociales anunciados, fruto de la acumulación de negligencias, compromisos políticos e inequidades urbanas.

Una prevención aún insuficiente

Tras cada tragedia, las autoridades anuncian:

  • auditorías,
  • investigaciones,
  • refuerzos de los controles.

Pero las mismas causas producen los mismos efectos, ante la falta de una política más radical:

  • aceleración masiva de las rehabilitaciones,
  • realojo prioritario y digno,
  • sanciones efectivas contra los responsables administrativos y privados,
  • publicación de un registro público de los edificios peligrosos.

Conclusión

Los derrumbes de edificios en Marruecos no son ni accidentes aislados ni simples fatalidades. Son el síntoma de un fracaso prolongado de las políticas urbanas, en el que la seguridad del parque inmobiliario y la protección de las poblaciones más vulnerables siguen subordinadas a lógicas de coste, lentitud administrativa y ausencia de rendición de cuentas.

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